jueves, 30 de abril de 2009

10. La Gran Depresión y las distintas salidas a la crisis de los años 30.


La Gran Crisis de los años 30 apareció por la evolución e influencia de la economía estadounidense sobre la del resto del mundo. La crisis a nivel mundial tenía como base los cambios estructurales provocados por la guerra, como la reducción del comercio internacional o la caída del patrón oro.

Todo esto en un contexto completamente aislado en el que EEUU estaba viviendo su máxima época dorada para el capitalismo con altos salarios, bajos costes y gran consumo. Pero este crecimiento era irreal, ya que los valores bursátiles eran mucho más elevados que los resultados reales producidos por las empresas. Toda esta bomba empezó a llegar a su máximo y estalló el Jueves Negro (24 de octubre).

El impacto del crac bursátil redujo la oferta monetaria, ya que el conjunto de medios de pago cayó sumándose a la gran caída de los precios. La economía estadounidense se sumió en una espiral donde la caída de la demanda produjo excesos de oferta y aumentos de stock y despidos. Con las contracciones del crédito y las inversiones, la crisis llegó a Europa, donde se disminuyó la producción y el comercio mundial. Algunos países adoptaron medidas de aumentos de aranceles o restricciones a las importaciones, para soportar la crisis. 

Para intentar salir de ella, los Estados iniciaron políticas tradicionales (aranceles y devaluaciones de la moneda), pero esto ya no era efectivo. Finalmente, se decidió utilizar el Estado como motor de recuperación mediante la financiación de obras públicas, a cuen
ta del presupuesto del Estado (Keynesianismo).

A finales de 1932, Franklin D. Roosevelt ganó las elecciones y propuso un reparto menos desigual de la renta, un saneamiento del sector financiero y una reducción del paro reactivando la inversión siguiendo las teorías keynesianas. A este plan lo llamaría "New Deal". Algunas de las acciones más efectivas fueron cerrar todos los bancos para inspeccionarlos, la Ley Glass-Steagal que separaba los bancos deinversión de los bancos comerciales, o el aumento de la presión fiscal, absorbiendo la mayor parte del paro.



Personalmente, creo que hay muchas evidencias de que esta crisis tiene mucho parecido con la que se está viviendo actualmente. La burbuja inmobiliaria (especulación y sobrevaloración) ha estallado igual que lo hizo en el año 29 (no exactamente por el sector inmobiliario) y ha traído consigo la reducción de la producción, la escasez de créditos y los grandes índices de paro. Por tanto, debido a las grandes similitudes, es un tema de gran interés estudiar de qué manera se intentó salir de la crisis y que efectos tuvo, y pensar si también es posible aplicarlo actualmente.
Si comparásemos las medidas establecidas por políticos, como por ejemplo, Barack Obama (presidente de EEUU) veríamos que tiene mucho parecido con la establecida por D. Roosevelt. Una de estas políticas es la promoción de obras públicas incentivando parte de la economía y reduciendo el desempleo. Pero aún así, hay aún algunos factores, como la confianza o la fiabilidad en los mercados financieros, que no se han recuperado, dificultando la salida de la crisis.
Así que es evidente que si el "New Deal" ayudó a salir de la crisis a EEUU una vez, ahora podría producirse lo mismo, ya que las características son similares; pero si realmente se sigue en su mayoría, también nos conducirá a una larga y profunda depresión hasta una posible recuperación? Y en ese caso, no sería conveniente buscar alguna otra medida nueva? De todos modos, en "poco" tiempo lo sabremos. 

viernes, 24 de abril de 2009

9. La primera postguerra mundial y el difícil crecimiento de los años 1920.


La Primera Guerra Mundial (1914-1919) fue un conflicto bélico que se derivó de las rivalidades en Europa Occidental producidas por el aumento de la producción y la tecnología, haciendo que las potencias industriales empezaran una lucha por la primacía mundial de los mercados. 
Las mayores tensiones se produjeron con el aumento de la expansión territorial alemana y la superación industrial de la primera potencia hasta entonces, Inglaterra. Las continuas tensiones llegaron hasta tal punto que se formaron dos grupos que entraron en conflicto: Alemania, Austro-Hungría y Italia (Tripe Alianza) y Francia, Inglaterra y Rusia (Triple Entente).
El asesinato del heredero del Imperio Austrohúngaro por un serbio fue el desencadenante de la I Guerra Mundial el 28 de julio de 1914. Se preveía que la duración de la guerra sería escasa y breve, aunque no fue así, ya que se alargó hasta cuatro años con una rápida extensión del patriotismo. La gran parte de la producción fue destinada al consumo de guerra y fue financiada por créditos bancarios.
En 1918, Alemania firmó la paz y puso fin a la guerra, al ver su derrota. Firmó los 14 puntos de Wilson que establecían una serie de pautas a seguir por las naciones para alcanzar la paz.

Las consecuencias de la guerra fueron muy profundas y tardaron mucho en recuperarse:
1. Demográficas: Las pérdidas demográficas fueron muy considerables ya que fallecieron cerca de 9 millones de hombres y se produjeron 15 millones de heridos. Gran parte de ellos eran jóvenes de entre 15 y 24 años, hecho que dificultó el crecimiento de las próximas generaciones. 
2. Stock de capital: Grandes ciudades fueron destruidas (Londres, Berlin...); esta última perdiendo capital fijo en las colonias y dificultando su recuperación y, en el caso de Inglaterra, por la pérdida de submarinos hundidos por los alemanes.
3. Desequilibrios financieros: Estos desequilibrios se produjeron por la manera en que fue financiada la guerra (recurriendo a préstamos bancarios) y llegaron a perpetuarse hasta 20 años después. Europa no podía hacer frente a esta financiación por la escasez de reservas de oro, provocando la rotura de las reglas del patrón oro. Se introdujo el dinero fiduciario pero esto produjo más desequilibrios: se depreció la moneda y aumentaron los precios.
4. Producción industrial: Fue desequilibrada ya que los países que estaban en guerra invirtieron en industria bélica, dejando la industria de consumo a los países neutrales.
Estos, por su lado, aumentaron su producción para exportar pudiendo provocar exceso de capacidad.
5. Problemas estructurales: Se produjo una rotura entre las relaciones económicas de los países cosa que dificultó aún más que se pudieran establecer redes de transporte que cruzaran las fronteras de otros países.
6. Problemas sociales: Con respuesta a la situación de crisis, se produjeron un conjunto de manifestaciones y luchas a favor de los intereses de los desempleados, que no tenían representación parlamentaria. Se producen relaciones laborales en la industria y los servicios y también se realiza una reforma agraria.
7. Problemas territoriales y "humillaciones nacionales": Los tratados posteriores a la guerra trajeron conflictos entre Francia y Alemania. Los Tratados de Paz arrancaron a Alemania su capacidad de recuperación y gran parte de su riqueza. Se le impuso una deuda superior al endeudamiento de toda Europa con EEUU, además de quitarle el mineral de Alsacia y Lorena, las colonias africanas y su flota de guerra y mercante. 

Los años 20 de postguerra se caracterizaron por problemas de endeudamiento y crisis hiperinflacionistas y monetarias durante la primera mitad; y de recuperación, durante la segunda. 
En Europa Occidental se plantearon 3 modelos que adoptar para contrarestar la crisis:
1. Mantener paridades de monedas similares como antes de la guerra, con tipos de cambio fijos e internacionales, y volviendo al patrón oro (vía inglesa).
2. Mantener las paridades por debajo devaluando la moneda. Esto beneficiaría a las PYMES del país, permitiendo producir más barato y aumentar exportaciones. (vía francesa). 
3. Crear nuevas monedas.

La única solución que pudo adoptar Alemania fue devaluar, encontrándose con un aumento desorbitado de la oferta monetaria y la hiperinflación. Al abandonar el patrón oro y tener que afrontar los numerosos pagos, tuvo que aumentar el dinero en circulación; además de los fuertes desequilibrios que tenía su Balanza de Pagos penalizada por el sector exterior. 

EEUU para paliar la fuerte tensión y aliviar la crisis, propuso en el año 24 el Plan Dawes: una nueva moneda, préstamos y reducciones de los pagos anuales al exterior ampliando sus cuotas.




Personalmente, creo que el haber utilizado los créditos como modo de financiación no fue la mejor opción y eso deberían haberlo analizado antes de decidir. Es evidente que nunca imaginaron las dimensiones de la guerra, pero en una economía donde reinaban los tipos de cambio fijos, el patrón oro y un estancamiento comercial, no podía ser la mejor forma de financiar. 
Quizás (y digo quizás porque la carga de deuda alemana fue excesiva) si esos problemas de endeudamiento no hubieran sido tan elevados, Alemania no hubiera tenido que acarrear semejantes pagos; y no hubiera entrado en una profunda crisis. Por tanto, las nefastas consecuencias que tuvo para Alemania implicarían el gran atraso, la miseria del país e incluso la aclamación de la dictadura. 
El hecho constante de que cada país simplemente hace lo que mejor le conviene, no parece haber variado significativamente. En ese momento, los diversos tratados se paz que se plantearon, pasaron desapercibidos o más bien ignorados. Todo ello ayudó a entrar en la Segunda Guerra Mundial, no habiendo enseñado nada todo lo ocurrido hasta ese momento. Y esto parece que es lo que probablemente esté pasando hoy. Los países toman decisiones que simplemente les convienen, sin muchas veces pensar en las posibles consecuencias hacia los demás. Parece que, al menos en el caso de Europa, la Unión Europea quiere velar por los intereses de todos los países; pero será esto realmente posible a largo plazo?
 

sábado, 18 de abril de 2009

8. El Sistema Internacional de pagos y el Patrón Oro.


La necesidad de un aumento de la oferta monetaria y de los medios de pago fue evidente en cuanto se produjo un fuerte incremento de la actividad económica y de los intercambios, junto con un gran crecimiento del PIB. Durante la época preindustrial dominaba como medio de pago el trueque, que ocasionaba “cuellos de botella” y estancaba el comercio.

Otros métodos como la moneda acuñada o el papel moneda fueron insuficientes para dar respuesta a las necesidades planteadas.

Así que la gran mayoría de los países abandonaron sus sistemas anteriores y aceptaron uno nuevo: el dinero fiduciario. Se garantizó su libre convertibilidad en oro o plata, aunque el valor de la moneda dependía de la confianza ya que su valor nominal no tenía nada que ver con el valor real. La moneda fiduciaria podía ser en metálico, en papel, en tarjetas de crédito… y los sistemas con este patrón fueron el monometalismo (oro o plata) o el bimetalismo (plata y oro), según las reservas de metales que tuvieran. Estas reservas sobretodo provenían de las minas o del aumento de la balanza de comercio exterior (superávit comercial). Sólo países como Gran Bretaña, Francia, Inglaterra o EEUU podían reunir estas condiciones, estableciendo entre ellos patrones comunes en los medios de pago y estandarizando precios.

Durante el siglo XIX, la mayoría de países utilizaban el patrón bimetálico, pero a partir de 1870 las principales potencias se pasaron a un nuevo sistema internacional de pagos: el patrón oro. El primer país en adoptarlo fue Inglaterra (libra) que había realizado un tratado con Portugal para poseer las mayores minas de oro de Brasil. Muchos países, para poder comercializar con Gran Bretaña, tuvieron que adaptarse al patrón oro también. Con este sistema se adoptó además de la convertibilidad en oro un tipo de cambio fijo, manteniendo la estabilidad de precios y de cambios en los mercados de divisas y fomentando la globalización económica. También se pretendía equilibrar la balanza de pagos y la comercial mediante los tipos de interés; y ajustar la inversión, el empleo y los salarios.

A pesar de todos estas medidas positivas, el patrón oro entró en crisis por la gran dependencia de la balanza de pagos británica y porque la cantidad de dinero emitida dependía únicamente de la cantidad de reservas de cada país. En épocas de guerra o de crisis, todos los países con este sistema se veían afectados por las decisiones británicas y por los tipos de cambio fijos. 

Además, se creía que el patrón oro se ajustaba automáticamente basándose en la teoría de Adam Smith. Pero la realidad fue muy distinta, ya que los precios y la inflación aumentaron y los demás bancos funcionaron según lo que hacía el Banco Central británico. La solución era ajustar el tipo de interés: subiéndolo cuando aumentaban las exportaciones y reduciéndolo cuando aumentaban las importaciones.

Pero al llegar la Primera Guerra Mundial, todos los países con tipos de cambio fijos se vieron afectados, sumiendo el sistema financiero europeo en una profunda crisis hasta medios de siglo.

 


 

Personalmente creo que este problema está claramente reflejado en la situación actual que estamos viviendo. El euro, la moneda que se ha implantado en gran parte de Europa, es muy similar al sistema de patrón oro de hará un siglo aproximadamente. Con este sistema monetario, todas las monedas anteriores adoptaron tipos de cambio fijos respecto al euro. Es evidente que en momentos de expansión tiene ventajas indiscutibles como la facilidad de comercio entre la zona euro; pero en situaciones de crisis ya no quedan tan claras sus virtudes. Al tener tipos de cambio fijos, es más difícil resolver estas situaciones, ya que no es posible la emisión de más dinero en circulación y hay que adoptar otras medidas como el aumento de competitividad o la modificación de los tipos de interés. En cambio, en países como EEUU, puede emitir tantos dólares como desee, a pesar de que eso pueda provocar déficit.

Así, es evidente que establecer un sistema u otro tiene ventajas y a la vez inconvenientes que el país ha de evaluar antes de decidir; pero lo que sí es cierto, es que nunca se debe establecer un sistema que se fije a partir de la situación de un único país como líder (como es el caso de Gran Bretaña con el patrón oro). Se han de tomar las decisiones viendo como afectarán al resto de países, ya que por eso se ha producido un consenso en la unidad de la moneda.