Esta semana, acabamos de ver la difusión de la Industrialización del segundo círculo de países.Durante el s. XIX las economías industrializadas dominaron países que se habían industrializado pero que eran necesarios para engrandecer el desarrollo de las potencias dominantes. Las consecuencias de esta dominación fueron: la división internacional del trabajo a favor de los países
industrializados, se impulsó la colonización del mundo vía comercial y militar, se intensificó el imperialismo económico en las zonas más atrasadas (África, Ásia y Oceania) y en los antiguos territorios coloniales (Centro y sur de América y nuevas Europas) y las zonas sometidas tuvieran un crecimiento muy desequilibrado.
El dominio y la transformación de estos países, es decir, el imperialismo, se dio en países como la China, la India, Canadá y el Sur de África.
El dominio y la transformación de estos países, es decir, el imperialismo, se dio en países como la China, la India, Canadá y el Sur de África.
Una de las regiones colonizadas más destacables fue las “Nuevas Europas” o “Colonias Británicas” formadas por Canadá, Sur África, Australia y Nueva Zelanda, ricas en materias primas y abundante factor tierra. La población, nómada en su mayoría, tuvo que r
esignarse a los hábitos y al poder de la población “blanca”. Gracias a sus abundantes recursos (variables dependiendo de la zona: pieles, madera, minerales, lana…), se desarrolló fuertemente la economía basada en la explotación y exportación.
Otro país también colonizado fue la India. Este territorio era de una gran importancia debido a su riqueza y a ser el líder mundial en la producción de algodón en 1813. En un principio, la “East Indian Company”, una empresa privada británica, tenía la concesión de explotación de las posesiones británicas pero por culpa de unas revueltas, finalmente la corona británica pasó a hacerse cargo a partir de 1857. Hacia 1835 se implantaron una serie de medidas fiscales y aduaneras que sumergieron el país en la miseria y el atraso. A finales del S.XIX la India resultaba vital para la economía británica; era su principal exportador de algodón y uno de los principales mercados de hierro y acero.
Además, otros países también se vieron dominados como es el caso de la China, Mongolia y América Central y del Sur. La China se vio forzada al comercio británico; hecho que produjo grandes asedios como la guerra del opio o la rebelión de los boxers. Asimismo, América Central y el Sur se vieron también dominados. La presencia británica permitió una elevada inversión extranjera y una gran exportación de materias primas; que, a pesar de todo, no consiguieron transformar la economía.
Durante la conferencia de Berlín en 1885, se decidió la libre ocupación de los territorios que aún estaban por explorar (África). Pero, este reparto del mundo tuvo graves consecuencias. No sólo fue positivo para las grandes élites que encontraron un negocio bien rentable; sino que también tuvo consecuencias negativas respecto al choque de culturas que se produjo (con temas como el racismo o la imposición de una cultura sobre la otra).
Tratando este tema tan complejo, el del imperialismo, me ha llevado a la reflexión sobre la situación actual en el mundo. Después de analizar anteriormente las consecuencias negativas para los países colonizados y los graves perjuicios, no sólo económicos sino también

culturales, se podría decir que nos encontramos ante una situación similar.
Un claro ejemplo, además de ser un debate bastante frecuente, es el de los Estados Unidos. Se ha tachado este país de imperialista, aunque no entendido como la conquistación de territorios, sino más bien como la imposición de un criterio unilateral, singular y diferenciador; conquistando recursos naturales, mercados comerciales o ideologías.
Claros ejemplos son los millones de dólares empleados en gasto militar, la ofensiva cultural de medios de comunicación capaces de influenciar a millones de espectadores o la posesión del mayor número de empresas multinacionales existentes en todo el mundo.
Aún así, posiciones menos extremistas afirman que no se trata de imperialismo, sino más bien de avance y globalización.
Por tanto, nos encontramos dentro del debate más complicado en la actualidad: Imperialismo o globalización?


